Anteproyecto de libertad III
Como bien dije en la anterior de entrada del blog, este proyecto de proyecto de "cambio" estaba a merced de una decisión que debía de tomar. Una vez tomada, finalmente esta nueva etapa va a verse retrasada hasta finales de verano, ultimos de agosto o primera semana de septiembre.
La culpa ha sido de una persona a la cual tengo mucho aprecio, una persona a la que no he sabido decirla que no cuando me ha pedido ayuda. La verdad es que he quedado gratamente sorprendido. Después de una grandisima decepción, de promesas no cumplidas, de excusas baratas y de justificaciones imposibles, me ha levantado un poco el ánimo las veces que ha sonado el telefono preguntando por mí de muy diferentes sitios, no para hablar conmigo de lo ocurrido, si no para ofrecerme la continuidad que me han negado en el lugar donde llevo preparandome desde noviembre del 2008. Por supuesto, y a raíz de mi desgana por un lado y de mis ganas de pasar un verano repleto de fiestas, amigos y alcohol, las denegué todas, eso sí muy agradecido. Pero sería un mentiroso si dijera que un poquitín al menos no me ha hecho levantar la frente.
Él me llamó por telefono muchas veces, pero todavía seguía teniendo mi numero de móvil viejo, aún así según él le saltaba el contestador... Que raro... Otro compañero con el que había hablado preguntandole por mí me lo contó, y me sentí obligado a devolverle la llamada, aunque solo fuera por las veces que intentó contactar conmigo. Le conozco desde hace mucho, de cuando no era la sombra de lo que soy ahora, y he crecido mucho con él. Empezamos a hablar, curiosamente (Dios santo, como corren las noticias) fué de los primeros en enterarse de mi cese, esperó un par de días para que se me pasara la mala ostia que tenía justo tras lo ocurrido, y quedamos en tomar un café al dia siguiente en un bar de la playa de Muskiz.
Yo que se lo que pasó. En el fondo sabía que por muchas ganas que tuviera de fiesta me había atrapado. Si no fuí capaz de negarle nada por telefono, cómo voy a ser capaz de hacerlo en persona? Total, que tras una hora y media larga de conversación quedamos para el lunes siguiente, y el martes, y el miercoles, y el jueves... hasta finales del verano...
Por lo tanto, y pese a haber tenido ofertas bastante mejores, he condenado el verano, otro verano (y van muchos) a la práctica de un deporte muy duro, con más dolores de cabeza que otra cosa, pero en el fondo reconfortante. Total, que mi anteproyecto de libertad queda en suspensión, temporal eso sí. Pero la ilusión completamente intacta.



